Thursday, December 14, 2017

Historia

La Orden del Carmen

Origen. A finales del siglo XII surge la Orden de los Carmelitas.  Comienza la Orden con un grupo de peregrinos y cruzados que deciden seguir el estilo eremítico de vida fijando su morada en las laderas del Monte Carmelo en Tierra Santa, en Palestina. Habían escogido el país santificado por la vida terrena del Señor y en concreto, el lugar recordado por la presencia del profeta Elías, considerado en la tradición patrística como el iniciador de la vida monástica y profética.  Igualmente los Carmelitas vieron en Elías al inspirador de su modo de vida, ya que deseaban imitar su celo por la gloria de Dios y su intimidad con Dios, viviendo en Su presencia.  Ellos se propusieron  como ideal de vida el vivir en obsequio de Jesucristo, imitando a la Virgen María en el espíritu de Elías.  Alberto, Patriarca de Jerusalén, les redactó una Regla que formalizaba su estilo de vida, la cual fue aprobada por la Santa Sede.  Tomaron el nombre de Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo y construyeron una capilla en su honor;  así  desarrollaron el sentido de pertenencia a la Virgen como Señora del lugar y le tributaron los honores que solían dársele al fundador o patrón.  Procuraron amoldar sus vidas a la de la Virgen, esforzándose en vivir en la contemplación de los misterios del Señor y llevar una vida pobre, sencilla y austera.  Con el correr del tiempo, y dado su posterior traslado y expansión en Europa, los Carmelitas fueron asociados a las corrientes de la vida mendicante; sin embargo, conservaron como parte esencial de su carisma el ideal eremítico-contemplativo con el que se inició la Orden.

El Carmelo femenino. Ya desde el siglo XIII surgieron mujeres que deseando participar del espíritu de la Orden del Carmen, se afiliaron a la misma de diversos modos.  Pero fue en 1454 con la Bula “Cum Nulla”,  otorgada por el Papa Nicolás V, que se formalizó la vida religiosa Carmelita femenina como tal.  A partir de esta reglamentación, la Beata Francisca de Amboise y al Beato Juan Soreth, durante la segunda mitad del siglo XV, dieron un fuerte impulso a los primeros Monasterios formales de Monjas Carmelitas.  Los Carmelos femeninos tuvieron un gran florecimiento en Italia y en España durante los siglos XV y XVI.  Entre las grandes figuras femeninas del Carmelo, se encuentran: Santa Magdalena de Pazzi, mística florentina de altos vuelos y profunda doctrina espiritual; Santa Teresa de Ávila, doctora de la Iglesia, una de las más grandes místicas de todos los tiempos, cuyos esfuerzos de reforma dieron nuevo vigor al espíritu contemplativo del Carmelo; Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones y maestra de la infancia espiritual; la Beata Isabel de la Trinidad, maestra de vida interior y presencia de la Trinidad; la Beata Teresa Benedicta de la Cruz, filósofa, judía conversa y mártir en los campos de concentración nazi; y la recién canonizada Santa Teresa de los Andes, joven chilena que asimiló en brevísimo tiempo toda la riqueza mística del Carmelo y la vivió a plenitud.

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