Thursday, December 14, 2017

Un día en el Monasterio

 

La vida de la carmelita es amar  y orar

La vida de la carmelita es una oración continua, donde ella entra en comunión con Dios desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana. Su día es santificado por la Liturgia de las Horas que sumerge a la monja en la presencia de Dios y entra en la unidad de la Iglesia orante que es realizada por el Espíritu Santo, el cual, nos lleva al Padre por medio del Hijo. Su jornada transcurre entre momentos de  oración, trabajo, alegre recreación y el descanso necesario. Siendo la Santa Eucaristía el eje de toda su vida.

Levantada y Primera Jornada del día

Comienza el día a las 4:35 de la mañana con el toque de tablillas y la recitación de un verso entonado por una de las hermanas: “Loado sea nuestro Señor Jesucristo y la Virgen María su Madre, a la oración hermanas, a alabar al Señor”. Así, la carmelita deja el descanso para responder a la llamada de Dios que la invita a la alabanza.

Laudes

Se reúne en el Coro del Monasterio, junto a todas sus hermanas para entonar la alabanza que se tributa a Dios en la Liturgia de las Horas. La carmelita con la Iglesia, canta asociándose al himno de alabanza que perpetuamente resuena en las moradas celestiales pidiendo, alabando, intercediendo y glorificando a Dios con la oración matutina de  Laudes, primera oración del día.

 Esta hora que se celebra con la primera luz del día, trae además a la memoria el recuerdo de la resurrección del Señor Jesús, que es la luz verdadera que ilumina a todos los hombres.   Está dirigida y ordenada a santificar la mañana. San Basilio expresa muy bien este carácter matinal con las siguientes palabras: “Al comenzar el día, oremos para que los primeros impulsos de la mente y del corazón sean para Dios...”.

Oración Personal

Luego se retira a su celda, lugar de encuentro con su Amado, en soledad y silencio,  para una hora de oración personal. En esta hora la carmelita entra en una mayor intimidad con el Esposo,  a través de la meditación de la Palabra.

Sagrada Eucaristía

A las 6:30 a.m. participa en la Santa Eucaristía, centro y cumbre de su vida. En ella se ofrece a sí misma al ofrecer la Hostia Inmaculada, no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, al participar realmente del Cuerpo del Señor se eleva  a una más íntima comunión con Él y con todo el pueblo de Dios. El encuentro con Jesús Eucaristía le provee toda la fuerza física y espiritual para entregarse a los afanes y ocupaciones del día, impregnándolos del buen sabor de Cristo y ofreciéndose como la Víctima del altar por todos los sacerdotes y la humanidad entera.

Acción de Gracias por la Eucaristía, Oficio de Lecturas y Hora Intermedia de Tercia

Al concluir la Misa la Carmelita permanece durante diez minutos en acción de gracias a Jesús Eucaristía, terminado lo cual,  reza el Oficio de Lectura y Tercia. El Oficio de Lectura se orienta a una más abundante meditación de la Palabra de Dios y de las mejores páginas de los autores espirituales, mientras que la Hora Intermedia de  Tercia, nos recuerda la irrupción del Espíritu Santo en el día de Pentecostés sobre Santa María y los Apóstoles reunidos en oración.

Desayuno y horas de trabajo

Luego, toma el desayuno y durante la mañana transcurren las horas de trabajo. Con el trabajo se solidariza con la condición común de los hombres, que es una exigencia de la pobreza religiosa, desarrolla la obra del Creador y colabora en la acción redentora de Cristo.  Los trabajos pueden ser diversos, se distribuyen de acuerdo a las necesidades de la casa, estos son: la cocina, el lavadero, taller de hostias, sacristía, biblioteca, jardín, enfermería, ropería, etc. 

Hora intermedia de Sexta y almuerzo

A las 12:00 p.m.,  interrumpe el trabajo para volver a la alabanza divina con el rezo de Sexta, hora menor del mediodía.  Hora intermedia que recuerda la pasión del Señor en el Calvario. Seguidamente, almuerza en el refectorio común, mientras escucha en silencio alguna lectura espiritual, así alimenta su espíritu y al mismo tiempo sustenta su cuerpo.

Recreación y compartir fraterno

Más adelante, las hermanas se reúnen en la recreación, en un ambiente propicio para conversar libremente, compartir impresiones y vivir la alegría de la fraternidad.

Hora intermedia de Nona y descanso

 Posteriormente, reza la Nona, hora intermedia que nos recuerda la muerte del Señor en el Calvario.  Concluido el rezo coral toma la siesta, tiempo necesario para el descanso en el que el cuerpo duerme pero el espíritu vela, porque al entregarse al sueño no rompe su contacto con Dios, se queda dormida pensando en Él y despierta con su recuerdo hecho presencia. Y recupera las fuerzas para emprender con ánimo renovado la jornada de oración de la tarde.

Tiempo libre, lectura espiritual, actividades personales

Tras el toque de campana, dispone de tiempo libre para realizar sus actividades personales. La carmelita cultiva la presencia de Dios en la celda, que es como su santuario, después de la Capilla y el Coro, donde lee, estudia y medita, reconociendo que es un lugar privilegiado por la Regla para estar en silencio y en soledad con Dios y vivir sólo para el Solo.

Jornada de la Tarde

Rezo del Santo Rosario

Todos los días, a las 4:30 p.m. reza el Santo Rosario en comunidad, como expresión de amor a Nuestra Santísima Madre y medio eficaz de intercesión por la Iglesia y la humanidad.

Hora de oración personal

Nuevamente la monja tiene una hora de oración personal para  completar así  las dos horas que tiene estipuladas. Tres veces en semana adora al Santísimo Sacramento junto a su Comunidad con la exposición del Santísimo.

Rezo de Vísperas

Celebramos las Vísperas por la tarde, cuando atardece y el día va de caída, en acción de gracias por cuanto se nos ha otorgado en la jornada... También hacemos memoria de la redención, con mayor sentido sagrado a aquella ofrenda  de la tarde que el Divino Redentor instituyó precisamente en la tarde en que cenaba con los apóstoles, inaugurando así los sacrosantos misterios de la Iglesia, particularmente la Eucaristía y el Sacerdocio.

 

 

Ensayo, cena y recreo

Después de la Vísperas procedemos al ensayo de nuestra liturgia, para realizarla con más dignidad. Ensayamos y  aprendemos nuevos cantos, Aleluyas, la salmodia propia de cada tiempo litúrgico: cuaresma, pascua…etc.  Luego procedemos a la cena, y el recreo nuevamente.

Completas

Las Completas son la última oración del día, que se hace antes del descanso nocturno.  Con ella completamos el día sagrado haciendo un breve examen de conciencia en silencio.  Terminadas las Completas entramos en el gran silencio y nos retiramos a nuestras celdas al descanso.

Así concluye una jornada ordinaria en el Carmelo.

(Hemos usado de referencia la Constitución Apostólica  “Laudis Canticum”, de SS Papa Pablo VI, 1 de noviembre de 1970) 

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